top of page

Perdonarme

  • hace 11 horas
  • 2 Min. de lectura

Perdonarme por haberme fallado es olvidar que el aprendizaje tiene ese precio. Es fácil mirar atrás para reflexionar en qué hice mal y cómo lo habría hecho desde mi presencia actual y templanza. Me abruman los recuerdos de cada vez que me he callado o me he dejado pisotear con la delusión de evitar que me abandonen o que no me validen, sin contemplar que me pudiesen amar.

 

El costo de tomar consciencia de mis heridas e intentar sanármelas en soledad es darme cuenta de que todas mis relaciones no han sido con parejas sino con verdugas de mi propia creación. He preparado el guion de mi propia aniquilación de las maneras más crueles para espabilarme. Lo que hiciera falta para destapar la hoguera que siempre alumbraba mi oscuridad, el elusivo amor.

 

Ha sido una película perversa de despertar cada día para preparar mi propia ejecución. Hasta, por fin, despertarme con un amanecer de rojo anaranjado, escuchando los suspiros suaves de mi hijo dormido. En el silencio matinal, registraba el catálogo interminable de las consecuencias de mis decisiones. Raramente he elegido un rumbo que me favorecía a mí, sino quien estuviese conmigo en ese momento. En los universos paralelos, habría vivido cien vidas distintas en lugares dispares con gente desemejante. Sé que en algunas habría estado feliz y en otras, no tanto.

 

Sin embargo, sólo en esta tengo al gran amor y maestro de mi vida. Mateo me enseña cada día a apreciar los pequeños detalles que hace cada momento bello y único, como cada abrazo que me regala porque sí. Sólo este camino me ha llevado a reunirme con mi familia que abandoné mientras nos enfrentamos al mayor desafío juntos con amor.

 

He aprendido a amarme, perdonarme, dejarme amar por los que eligen compartir la fogata del amor que brilla en mis ojos.


Comentarios


Buscar por tags

Sígueme

  • Instagram
  • Facebook Basic Square
  • Icono social LinkedIn
Entradas recientes
bottom of page