¿De qué nos sirve enamorarnos?


¿Qué es el amor?

El amor es el tejido del Universo, que nos une a todos de una manera u otra. Es la luz que brilla dentro de cada uno y el deseo de compartir esa luz con la gente a la que queremos. Es el impulso de compartir el camino de desarrollo personal con otra persona. Es sentirse acompañado mientras acompañas a otro, sin tener que guiar o seguir al otro, sino encaminar de la mano, dispuesto a animar al otro a volver a levantarse cuando se cae sin interferir en su crecimiento. Es no querer imponer una forma de ver el mundo, sino ampliar la perspectiva con la que los dos pueden apreciarlo todo. Es escuchar activamente a tu pareja sin forzar opiniones, sino comprender y mostrarse empatía sin agobiar con una protección asfixiante que impide el auto-conocimiento del proceso de fallar para aprender a triunfar

El ‘Círculo de Amor’ nos indica que el amor que entregamos a la vida, nos lo devuelve de una forma más integrada. Hay que abrirse al hecho de que a veces amamos a una persona que no puede compartir su amor de la misma manera. En estos casos, el universo se encargará de indicar que otra persona querrá compartir su amor incondicional con nosotros. Hay que aceptar cuando no nos corresponde uno, no va a cambiar nunca y hay que soltar ese enlace para no apagar la llama del amor dentro de uno mismo mientras intentamos hacer al otro amarnos en vano. Al soltar ese enfoque, podremos apreciar las alternativas con las que nos encontramos a lo largo del viaje de la vida.

Primera Fase: Enamoramiento

El enamoramiento se confunde a menudo con el amor en sí. El enamoramiento es la fase inicial, al conocer a alguien y sentir una atracción. Es un proceso que empieza en la adolescencia, cuando nos fijamos en la guapa o el guapo de la clase y hacemos todo lo posible para rebuscar ese primer besito elusivo. También, nos vemos atraídos por los amores imposibles, que pueden ser los profesores y las profesoras o los amigos o amigas de nuestros hermanos.

Ese sufrimiento de no poder conseguir ese gran amor nos enseña que hay que buscar algo más allá que la atracción física. Entonces, es cuando nos damos cuenta de la necesidad de buscar intereses en común o formas de ser compatibles. Esto es cuando el amor inicia la fase de maduración y se expresa en tres categorías:

LUJURÍA – hay una clase de atracción que sobrevive de los inicios de los instintos relacionales, que es lo sexual y físico. A veces, sentimos una compulsión erótica hacia alguien, sin llegar a interesarse por más que lo superficial. Es igual que la atracción por la profesora esa de la voz que me descentraba cuando era pequeño o la obsesión que tenía por una actriz que habría sido mi mujer en otra vida. Es una atracción esencialmente vacía que es como una estrella fugaz, brillante. Pero, desaparece tan rápidamente como apreció.

TERNURA – Otra forma de llamar la atención que puede resultar confuso es la ternura. Es una sensación que hace eco de la infancia, del cariño intenso que sentíamos por los padres, los hermanos o los amigos cercanos. Se caracteriza por una preocupación excesiva por el bienestar del otro. Es amor de lo más bonito. Pero, al faltar el deseo sexual, no puede alimentar una relación duradera porque nunca puede satisfacer a las dos partes. No obstante, suelen ser relaciones tremendamente difíciles para romper, precisamente por el cariño sentido por el otro y no querer hacerle daño de ninguna manera.

ALGO MÁS – Aquí entra la magia. Hay veces que alguna de las dos atracciones da paso a la otra y se va equilibrando para establecer las bases de algo que puede crecer y, quizá florecer. Como en todo ese proceso, es imprevisible. Puede ser algo repentino o puede durar mucho tiempo en desarrollarse y siempre requiere trabajo.

Las Tres Clases de Amor

Una vez que el enamoramiento fomenta que dos personas eligen compartir su camino, hay formas diferentes de vivir la atracción inicial que, por supuesto, no son exclusivos y pueden entremezclarse. Sin embargo, hay unos patrones muy comunes entre los procesos.

El Amor Explosivo – En extensión a la lujuria de la que hablaba antes, hay relaciones que nacen de encuentros fogosos, cargados de pasión, pero ausente de profundidad, conversación y, por supuesto, compenetración. Este amor se puede transformar en una relación tóxica por el apego del deseo. El apego es una adicción a la otra persona, la necesidad de estar con ella en todo momento y no poder vivir sin ella. Es cuando uno, o incluso los dos, buscan el el otro lo necesario para rellenar un vacío dentro de sí mismo.

En todo caso, las relaciones de este tipo suelen ser breves y, por mucho disfrute que den, es muy complicado que den lugar a algo más que los mordiscos ricos de los encuentros.

El Amor Explicativo – Es indudable que todas las relaciones nos enseñan lo que necesitamos saber de uno mismo. En la cercanía de la pareja, lo suele ser más aún el caso de La Ley del Espejo, que nos explica que lo que vemos en el otro es lo que proyectamos de uno mismo. Es decir, lo que te irrita de tu pareja es una señal de algo que necesitas trabajar en ti mismo y lo que te encanta de ella es lo que quieres que vean en ti. Por este motivo, podemos hablar de las uniones que vienen como una lección del Universo. Hay personas que entran en nuestras vidas para que tomemos consciencia de algo fundamental para nuestros procesos personales y nos ayudan a iniciar un nuevo proceso de transformación.

Estas relaciones tienen el gran peligro de caer en la irrelevancia al tomar esa consciencia. Muchas veces nos damos cuenta de lo que no queremos de una relación, un patrón que nos ha causado daño una y otra vez. En estos casos, la relación parece destinada al mismo fracaso. Sin embargo, es posible en estos casos, dependiendo de la fuerza de la conexión y el tipo de lección, que la relación puede transformarse en un amor maduro, al integrar la lección en el proceso de enamoramiento de los dos.

El Amor Maduro – El amor que, potencialmente puede empezar de cualquier de las maneras antes expuestas, normalmente requiere tiempo para fortalecer las bases. Incluso puede surgir de una relación de amistad en la que la conexión entre los dos no llega de inmediato, sino en un dado momento, al darse cuenta. Esto es bastante común cuando la amistad empieza con sentimientos reprimidos por cualquier motivo, que podría ser una ruptura reciente o cuando las personas pasan por una fase complicada en la vida que no permite abrirse a la cercanía de tener una pareja.

Las relaciones que se dejan solidificar los cimientos durante un tiempo más prolongado tienen más potencial a durar más tiempo, debido a la base solida encima de la que se construye el palacio de amor en el que vivirá esa pareja.

Las Bases de Amor Puro

Para terminar, lo lógico es definir los ingredientes para hacer la tarta del Amor Puro e Incondicional. El amor de verdad es bastante más raro de lo que debería ser por la influencia nefasta de Hollywood, las canciones románticas y los cuentos infantiles que contagian nuestro concepto del amor mismo.

En la vida, nada es fácil. Todo, especialmente lo valioso, exige una dedicación y un trabajo diario para que siga adelante. Al igual que el cuerpo mismo que necesita ejercicio para mantenerse, el amor necesita atención y un mimo invariable en las siguientes áreas:

Falta de dependencia – Una relación de pareja se compone de tres partes: Yo, tú y los dos. Es esencial mantener la identidad de las dos personas por separado en la pareja. Deben seguir con sus hábitos y perseguir sus preferencias y mantener los amigos, incluso los que caen mal al otro. Una cosa es la vida de uno mismo, otra cosa es la vida de los dos, en la que buscan objetivos comunes y desarrollan proyectos en paralelo, con un enfoque en seguir desarrollando una vida conjunta, además de la propia.

Comunicación Abierta – Nunca hay justificaciones para mentir o para crear realidades por intereses ajenos del bien de la pareja. Discutir es sano y intercambiar opiniones es parte natural de la convivencia. No sois una sola identidad, por lo tanto, es imposible estar de acuerdo en absolutamente todo. La honestidad es clave en cualquier relación. Adaptar tu perspectiva para asimilarla a la de tu pareja es lo mismo que mentir ya que no eres honesto ni contigo mismo ni con tu pareja.

Admiración – La admiración y respeto es fundamental en una pareja. La sensación de poder aprender de y con tu pareja forma una base imperativa en cualquier relación. En el momento que dejamos de ver al otro como un igual es el momento que el amor muere sin posibilidad de recuperarse

Deseo – La atracción física en una pareja es absolutamente central. Es cierto que se disfruta más de este componente al principio. Pero, con el paso del tiempo es importante que cada uno sigue mostrándose como la persona que llamó la atención a la otra cuando todo empezó. De la misma manera, cada uno debe seguir fijándose en lo que le llamó la atención de la pareja hace tiempo.

El amor, es un desafío que ha sido el sujeto de conversaciones desde que empezaron nuestros ancestros a comunicarse entre sí. Las artes se han inspirado en el éxtasis y el dolor que forman la dualidad del amor. Así pues, es lógico que después de todo este tiempo seguimos tan perdidos como siempre. Con estos apuntes, pretendo dar unas pautas para que comprendamos algo de lo que nos pasa cuando tomamos esos pasos, que empiezan con miedo y preocupaciones y, luego, pasan por las ilusiones y, después se reencuentran con las preocupaciones y dan momentos de la alegría más exaltada y otros del dolor más profundo. Pero, todo esto en la compañía de esa persona especial que nos ayuda a apreciar la belleza del mundo que tenemos al abrir los sentidos de par en par y tomar consciencia de ella.

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© Mathew Lees 2017

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